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¿Es delito poner un AirTag en el coche de tu pareja?

¿Es delito poner un AirTag en el coche de tu pareja?
¿Es delito poner un AirTag en el coche de tu pareja?

¿Poner un AirTag a tu pareja es delito? Penas por acoso

Imagina que sospechas que tu pareja te está mintiendo. Te dice que ha quedado con unos amigos, pero algo no te cuadra. Quieres saber dónde está, con quién se encuentra y si realmente ha ido al lugar que te ha dicho.

Entonces se te ocurre una idea: colocar un AirTag en su coche sin que lo sepa.

Es pequeño, fácil de esconder y permite consultar la ubicación del dispositivo desde el teléfono. Lo colocas debajo de un asiento o en algún rincón del vehículo y, desde ese momento, empiezas a comprobar sus movimientos.

Puede que pienses que no estás haciendo nada malo. No la estás siguiendo físicamente, no has entrado en sus redes sociales ni has accedido a su teléfono. Simplemente quieres saber la verdad.

Pero hay algo que debes tener claro: vigilar los movimientos de tu pareja sin su consentimiento puede tener consecuencias penales. Y lo que comienza como una sospecha o un episodio de celos puede terminar convirtiéndose en un procedimiento judicial.

¿Qué es un AirTag y cómo funciona?

Un AirTag es un pequeño dispositivo de localización desarrollado por Apple que permite encontrar objetos personales, como llaves, mochilas o maletas, a través de la aplicación «Buscar» del iPhone.

Funciona mediante tecnología Bluetooth y utiliza la red de dispositivos Apple cercanos para comunicar su ubicación aproximada al propietario. No incorpora GPS propio ni necesita una tarjeta SIM.

Su tamaño reducido permite colocarlo fácilmente entre las pertenencias personales. Aunque está diseñado para localizar objetos perdidos, también puede utilizarse indebidamente para vigilar los movimientos de otra persona sin su consentimiento.

Por ejemplo, alguien podría esconderlo en el coche de su pareja para consultar dónde se encuentra el vehículo y conocer algunos de sus desplazamientos.

Y es precisamente en estas situaciones donde su utilización puede llegar a tener consecuencias penales.

¿Es legal poner un AirTag en el coche de tu pareja sin su consentimiento?

La respuesta depende de las circunstancias, pero colocar un dispositivo de geolocalización oculto para controlar los movimientos de otra persona puede constituir una conducta penalmente relevante.

Que mantengas una relación sentimental con alguien no significa que tengas derecho a conocer su ubicación en todo momento.

La intimidad y la libertad de una persona no desaparecen por el hecho de tener pareja, convivir o estar casados.

Tampoco importa únicamente quién sea el propietario del vehículo. La titularidad del coche puede ser una circunstancia relevante, pero no autoriza por sí sola a utilizarlo como instrumento para vigilar de manera ilegítima a otra persona.

La cuestión no está únicamente en colocar el dispositivo, sino en cómo se utiliza, durante cuánto tiempo y qué consecuencias tiene esa vigilancia.

¿Cuándo puede ser delito controlar a tu pareja mediante un AirTag?

El artículo 172 ter del Código Penal regula el denominado delito de acoso o stalking.

Este delito puede producirse cuando una persona lleva a cabo determinadas conductas de vigilancia, persecución o contacto de manera insistente y reiterada, sin estar legítimamente autorizada, y altera el normal desarrollo de la vida cotidiana de la víctima.

Imagina que una persona coloca un AirTag en el coche de su pareja y comienza a comprobar constantemente dónde se encuentra.

Sabe cuándo sale de casa, cuánto tiempo permanece en el trabajo, a qué lugares acude y cuándo regresa.

Después utiliza esa información para interrogarla, recriminarle sus movimientos o demostrarle que conoce todos los lugares en los que ha estado.

Si esta conducta se mantiene en el tiempo y concurren los requisitos previstos legalmente, podríamos estar ante un delito de acoso.

Y hay algo importante: no es necesario seguir físicamente a una persona para que pueda existir una conducta de vigilancia penalmente relevante.

¿Qué penas tiene el delito de acoso a tu pareja o expareja?

El artículo 172 ter del Código Penal establece, con carácter general, penas de prisión de tres meses a dos años o multa de seis a veinticuatro meses para las conductas de acoso que cumplan los requisitos del tipo penal.

Sin embargo, cuando la víctima es o ha sido cónyuge o una persona vinculada al autor por una relación análoga de afectividad, incluso sin convivencia, puede resultar aplicable el régimen específico previsto en el propio artículo.

En estos supuestos, la pena prevista es de prisión de uno a dos años o trabajos en beneficio de la comunidad de sesenta a ciento veinte días, sin perjuicio de otras consecuencias que puedan corresponder.

Por tanto, lo que alguien puede considerar una forma de comprobar una sospecha sentimental podría llegar a tener consecuencias penales importantes.

No obstante, la colocación de un AirTag no constituye automáticamente un delito de acoso. Es necesario acreditar los elementos exigidos por el Código Penal y analizar las circunstancias concretas.

¿Es delito controlar la ubicación de tu pareja aunque no la amenaces?

Una de las ideas equivocadas más habituales es pensar que, mientras no existan amenazas, agresiones o insultos, no puede haber un delito.

Pero no siempre es así.

El acoso puede manifestarse a través de conductas de vigilancia insistentes que afectan a la libertad de la persona vigilada.

Por ejemplo, alguien puede comenzar a modificar sus horarios, evitar determinados lugares o cambiar sus rutinas porque descubre que su pareja conoce constantemente dónde se encuentra.

La ausencia de amenazas explícitas no impide que pueda existir un delito de acoso si concurren los requisitos legales.

Ahora bien, tampoco cualquier comportamiento de control constituye necesariamente este delito.

La reiteración de la conducta, su falta de justificación y la alteración de la vida cotidiana de la víctima son elementos fundamentales para valorar la existencia de stalking.

¿Qué ocurre si descubres un AirTag escondido en tu coche?

Encontrar un dispositivo de geolocalización que no has instalado puede generar preocupación, especialmente cuando sospechas que alguien está utilizando esa información para controlar tus movimientos.

Si descubres un AirTag oculto en tu vehículo, es recomendable conservar las posibles pruebas.

Fotografiar dónde estaba colocado, guardar las alertas recibidas en el teléfono y documentar cualquier episodio relacionado con la vigilancia puede resultar útil en una eventual investigación.

También es importante evitar manipular innecesariamente el dispositivo antes de que pueda ser examinado, siempre que hacerlo no comprometa tu seguridad.

Si existen indicios de vigilancia no consentida, puedes acudir a las autoridades para denunciar los hechos.

En cualquier caso, la existencia de un dispositivo oculto no demuestra por sí sola quién lo colocó ni que se haya cometido un delito. Será necesario investigar las circunstancias y determinar si existe responsabilidad penal.

¿Los celos justifican vigilar a tu pareja?

Sospechar que alguien te está mintiendo, tener miedo a una infidelidad o querer comprobar dónde se encuentra tu pareja no constituye una autorización para controlar sus movimientos.

Las relaciones sentimentales no eliminan los derechos individuales.

Ni los celos, ni la desconfianza, ni el deseo de descubrir una mentira justifican por sí solos una vigilancia ilegítima.  Además, el uso de dispositivos tecnológicos puede hacer que estas conductas resulten menos visibles.

Ya no es necesario esperar a alguien a la salida del trabajo o seguir su vehículo por la carretera. Un pequeño localizador puede facilitar información sobre sus desplazamientos sin que la persona vigilada sea consciente de ello.

Sin embargo, que la tecnología permita realizar una conducta no significa que esa conducta sea legal.

Abogados penalistas especializados en delitos de acoso

En SIMÓ Abogados Penalistas sabemos que el uso de nuevas tecnologías está dando lugar a situaciones que requieren un análisis jurídico cada vez más especializado.

Los dispositivos de geolocalización, las aplicaciones móviles y las herramientas de seguimiento pueden utilizarse legítimamente, pero también pueden convertirse en instrumentos de vigilancia y control.

Cuando estas conductas dan lugar a una denuncia o investigación penal, es fundamental determinar qué ocurrió realmente, cómo se utilizó el dispositivo y si concurren los elementos necesarios para apreciar un delito.

Nuestro equipo de abogados penalistas ofrece asesoramiento y defensa jurídica en procedimientos relacionados con delitos de acoso y otras conductas penalmente relevantes vinculadas al uso de la tecnología.

Poner un AirTag en el coche de tu pareja puede ser delito de acoso

Leer transcripción completa del vídeo
00:00 - “Esto puede ser más serio que una relación tóxica.”
00:02 - “Pones un AirTag en el coche de tu pareja, lo escondes bien y desde ese momento puedes saber dónde está, si va a trabajar, si realmente está con sus amigos o si está en ese sitio en el que te dijo que no iba a estar.”
00:15 - “Tú solo quieres saber la verdad, comprobar si te está mintiendo.”
00:20 - “Pero lo que no sabes es que utilizar un dispositivo para vigilar o controlar de forma continuada los movimientos de una persona sin su consentimiento puede tener consecuencias penales.”
00:32 - “Y si esa vigilancia es insistente, reiterada y llega a alterar el desarrollo normal de la vida de esa persona, podríamos estar hablando incluso de un delito de acoso.”
00:41 - “No hace falta que la sigas físicamente, el que la sigue puede ser este.”
00:44 - “Soy Lorena Pérez Losilla, de SIMÓ Abogados Penalistas, y si te gusta este tipo de contenido, síguenos.”