Menú

SIMÓ Abogados

Blog

Especialidades

¿Es legal espiar el móvil de tu pareja?

¿Sabías que revisar el teléfono de tu pareja sin permiso es delito?

EN ESPAÑA

En SIMÓ Abogados, como despacho especializado en Derecho Penal, recibimos con frecuencia una consulta que suele surgir en momentos de crisis de pareja, separación o sospechas de infidelidad: ¿es legal revisar el móvil de tu pareja sin que lo sepa?

La respuesta, aunque a muchos les sorprenda, es clara: no. En España, espiar el teléfono móvil de otra persona —aunque sea tu pareja— puede constituir un delito y tener consecuencias penales importantes.

Vivimos en una época en la que el móvil es casi una extensión de nuestra vida: contiene conversaciones privadas, fotografías, correos electrónicos, ubicación, historial de navegación, cuentas bancarias, redes sociales, notas personales e incluso datos médicos. Precisamente por eso, la ley protege este espacio como parte esencial de la intimidad.

La intimidad digital: el móvil no es “territorio compartido”

Uno de los errores más comunes es creer que, por estar en una relación, existe una especie de “derecho” a acceder al móvil del otro. Sin embargo, la intimidad no desaparece por tener pareja.

La ley entiende que cada persona conserva su esfera privada, incluso dentro del matrimonio o la convivencia. Y el teléfono móvil forma parte de esa esfera de manera directa.

No importa si hay sospechas, si existe una discusión previa o si “solo era por mirar”: el acceso no consentido puede ser penalmente relevante.

¿Qué delito se puede cometer al espiar el móvil?

Cuando alguien accede sin autorización al móvil de otra persona, lo más habitual es que estemos ante un delito de descubrimiento y revelación de secretos, regulado en el Código Penal.

Este delito castiga conductas como:

  • Acceder al móvil ajeno sin permiso.
  • Leer conversaciones privadas (WhatsApp, Telegram, Instagram, etc.).
  • Entrar en correos electrónicos.
  • Revisar fotografías, vídeos o notas.
  • Consultar ubicaciones o historial de navegación.
  • Acceder a redes sociales o cuentas personales.

Y ojo: no hace falta difundir nada para que exista delito. En muchas ocasiones, el simple acceso ya puede ser suficiente.

¿Y SI ME SE SU CONTRASEÑA? cuidado con esto

Una situación muy habitual es esta: la pareja comparte contraseña en un momento de confianza, o se desbloquea el móvil delante del otro, y tiempo después una de las partes usa esa información para acceder sin permiso.

Aquí hay un matiz fundamental: tener la contraseña no significa tener autorización.

Si se utiliza una contraseña antigua o conocida para entrar al móvil sin que la otra persona lo sepa o lo consienta en ese momento, puede considerarse acceso ilícito.

En cambio, si existe un consentimiento expreso y actual (“sí, puedes mirar mi móvil ahora”), entonces no estaríamos ante delito.

Apps espía, localizadores y control: el riesgo penal se multiplica

En los últimos años se han extendido conductas aún más graves: instalar aplicaciones de control, spyware o sistemas de rastreo sin conocimiento de la pareja.

Por ejemplo:

  • Apps que registran mensajes o llamadas.
  • Programas que copian conversaciones.
  • Acceso remoto a cámara o micrófono.
  • Control de ubicación permanente.
  • Duplicación de WhatsApp o cuentas.

Este tipo de conductas no solo son ilegales, sino que suelen considerarse especialmente graves por su carácter continuado e invasivo.

¿Y si lo hago para conseguir pruebas? ¿Se puede usar en un juicio?

Otra pregunta frecuente: “si descubro una infidelidad o algo grave en el móvil, ¿puedo usarlo como prueba?”

La realidad es que obtener pruebas vulnerando derechos fundamentales puede volverse en tu contra. En Derecho Penal, una prueba conseguida de forma ilícita puede ser impugnada y declarada nula.

Además, existe un riesgo real: que la persona espiada te denuncie, y termines tú siendo investigado.

De hecho, en nuestro reel analizando conductas vistas en La Isla de las Tentaciones comentábamos precisamente este fenómeno: cómo muchas personas normalizan revisar el móvil como si fuera algo “inevitable” o incluso “justificado” por los celos. Pero lo que en televisión parece un drama sentimental, en la vida real puede convertirse en un procedimiento penal.

¿Cuáles son las penas por espiar el móvil?

Dependiendo del caso concreto, las consecuencias pueden ser serias.

En términos generales, este tipo de delitos pueden conllevar:

  • Penas de prisión (en algunos casos, hasta 4 años).
  • Multas económicas
  • Antecedentes penales
  • Indemnizaciones por daños morales a la víctima.

Y lo más importante: muchas personas cometen este error pensando que “no pasa nada”, hasta que llega una denuncia y se inicia una investigación.

¿Qué hacer si crees que tu pareja te está espiando?

Si sospechas que alguien ha accedido a tu móvil sin permiso o ha instalado algún sistema de control, lo recomendable es:

  1. No borrar pruebas (mensajes, capturas, notificaciones, correos).
  2. Revisar accesos y dispositivos vinculados.
  3. Cambiar contraseñas de forma segura.
  4. Solicitar revisión técnica del dispositivo si es necesario.
  5. Consultar con un abogado penalista antes de actuar.

La denuncia y la estrategia deben prepararse con cuidado, porque lo que se haga al inicio puede condicionar el procedimiento.

Los celos, la desconfianza o una crisis sentimental no justifican vulnerar la intimidad del otro. La ley protege la privacidad digital de forma clara, y el móvil es hoy uno de los espacios más sensibles.

En SIMÓ Abogados, defendemos procedimientos penales relacionados con intimidad digital, acceso ilícito a dispositivos, redes sociales y delitos tecnológicos. Si tienes dudas sobre si una conducta puede ser delito, o si has sido víctima de espionaje digital, nuestro equipo puede ayudarte.

Contacta con nuestro despacho y te asesoraremos con claridad desde el primer momento. En Derecho Penal, actuar a tiempo puede marcar la diferencia.