Menú

SIMÓ Abogados

Blog

Especialidades

Cuando 12 gramos pueden costarte la libertad

Conseguimos el archivo por tráfico de drogas de nuestro cliente

ARTÍCULO RELACIONADO CON LA ESPECIALIDAD DE Tráfico de Drogas

EN ESPAÑA

En Derecho Penal, no siempre hace falta ser traficante para que te traten como tal. A veces, basta con una detención, un registro y una interpretación automática de los hechos para que una persona se vea señalada como autora de un delito grave. Esto es precisamente lo que le ocurrió a uno de nuestros clientes, que llegó a enfrentarse a una acusación por tráfico de drogas por portar 12 gramos de cocaína.

Una cantidad que, a simple vista, puede parecer suficiente para justificar una imputación penal grave. Una cantidad que, mal analizada, puede llevar a una persona a perderlo todo.

Una detención que lo cambia todo

Nuestro cliente fue detenido por tres agentes tras un registro de su vehículo. En el interior se localizó una bolsa con cocaína. A partir de ese momento, el procedimiento siguió el camino habitual: atestado policial, informes forenses, análisis químicos y traslado de las actuaciones al Ministerio Fiscal.

Para la acusación, el encaje era claro: delito contra la salud pública en su modalidad de tráfico de drogas. La consecuencia era devastadora: años de prisión, antecedentes penales, pérdida del empleo y una ruptura total de su vida personal y familiar.

Todo parecía encajar… hasta que el caso llegó a nuestro despacho.

Mirar donde otros no miraron

En SIMÓ Abogados, como despacho especializado en Derecho Penal, sabemos que en los delitos de drogas el detalle lo es todo. Y precisamente en los detalles fue donde vimos que el planteamiento acusatorio no se sostenía.

Lo primero que analizamos fue el informe de pureza de la sustancia. El resultado era claro: la cocaína incautada presentaba una pureza del 46 %. Esto significaba que, de los 12 gramos intervenidos, la cantidad real de cocaína pura era inferior a 6 gramos.

Este dato no es menor. El Tribunal Supremo ha establecido criterios claros para diferenciar entre consumo propio y tráfico de drogas, atendiendo no solo al peso bruto, sino a la cantidad de sustancia activa.

La importancia de la jurisprudencia

En demasiados procedimientos se comete el error de analizar únicamente el peso total de la droga incautada, sin atender a su pureza real. Sin embargo, la jurisprudencia del Tribunal Supremo es clara: lo relevante es la cantidad de droga pura, no el peso de la mezcla.

Al no superarse el umbral establecido por la jurisprudencia, el encaje penal como tráfico de drogas comenzaba a desmoronarse. Pero no nos quedamos ahí.

Un consumo acreditado, no una venta

Además del análisis químico, acreditamos que nuestro cliente era consumidor habitual de la sustancia, extremo que resultó clave para contextualizar la tenencia. La condición de adicto no justifica una conducta delictiva, pero sí es determinante para diferenciar entre consumo propio y tráfico.

Junto a ello, pusimos de manifiesto algo fundamental: no existía ningún indicio típico de venta.

No había:

  • Papelinas preparadas para la distribución.
  • Básculas de precisión.
  • Dinero fraccionado.
  • Seguimientos policiales previos.
  • Contactos, mensajes o llamadas vinculadas a ventas.

En definitiva, no había un solo elemento objetivo que apuntara al tráfico.

El principio de presunción de inocencia

El Derecho Penal no permite condenar por intuiciones ni por suposiciones. Para que exista una condena por tráfico de drogas es imprescindible probar, más allá de toda duda razonable, que la sustancia estaba destinada a la venta o distribución.

En este caso, la acusación se sostenía únicamente en una cantidad mal interpretada. Al desmontar ese pilar, todo el procedimiento quedaba sin base suficiente.

La decisión de la Audiencia Provincial

Tras el análisis de todos los elementos aportados por la defensa, la  Audiencia Provincial lo tuvo claro. No concurrían los requisitos necesarios para sostener una acusación por tráfico de drogas.

El resultado fue el sobreseimiento y archivo de la causa. Nuestro cliente pasó de enfrentarse a un juicio penal con riesgo real de prisión a quedar completamente libre, sin antecedentes y con su vida intacta.

Lo que este caso demuestra

Este caso demuestra algo que repetimos a diario en nuestro despacho: una acusación penal no es una condena. Pero también demuestra que una mala defensa, o una defensa genérica, puede convertir una situación reversible en una tragedia personal.

En los delitos contra la salud pública, cada informe, cada gramo, cada matiz técnico cuenta. Y solo una defensa penal especializada es capaz de detectar esos elementos y utilizarlos correctamente.

Nuestro cliente estuvo a punto de perder su libertad, su trabajo y su futuro por una acusación injusta. Todo por 12 gramos que, analizados correctamente, no justificaban un delito de tráfico de drogas.

En SIMÓ Abogados, despacho especializado en Derecho Penal con sedes en Madrid, Murcia y Águilas y actuación en toda España, defendemos casos como este con rigor, estrategia y conocimiento profundo de la jurisprudencia.

Si te enfrentas a una acusación penal o crees que están interpretando tu caso de forma injusta, no esperes. La diferencia entre una condena y un archivo depende, muchas veces, de cómo se defienda tu verdad. Contacta con nuestro despacho y deja tu defensa en manos de profesionales especializados.

ARCHIVOS ADJUNTOS:

Ver archivo adjunto 1