Peligro de estafa por internet: así funciona la sextorsión
Noticia en España | Abogados Penalistas
- Publicado: 25-02-2026, a las 12:44h
- Autor: Lorena Pérez Losilla
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- Publicado: 25-02-2026, a las 12:44h
- Autor: Lorena Pérez Losilla
Las relaciones que comienzan en internet forman parte de la realidad actual. Conversaciones que nacen de forma aparentemente inocente pueden evolucionar hacia vínculos de confianza en los que se comparten aspectos personales e íntimos. Sin embargo, en determinados casos, esa confianza es utilizada como instrumento de manipulación.
En los últimos años se ha incrementado un fenómeno delictivo especialmente dañino: la sextorsión. Se trata de una modalidad de chantaje en la que una persona amenaza con difundir imágenes o vídeos íntimos si no recibe dinero o algún tipo de contraprestación.
Desde el punto de vista jurídico, no estamos ante un conflicto privado ni ante un simple problema digital. Estamos ante conductas que pueden constituir delitos graves previstos en el Código Penal.
Es importante aclarar un aspecto fundamental: el hecho de que la imagen haya sido enviada voluntariamente no elimina la protección penal. El consentimiento para compartir una fotografía o vídeo en un contexto íntimo no implica autorización para su difusión ni para su utilización como mecanismo de presión.
La intimidad es un derecho fundamental protegido constitucionalmente. La utilización de contenido íntimo para obtener dinero o coaccionar a una persona constituye una vulneración grave de ese derecho.
Cómo operan habitualmente estos delitos
En muchos supuestos, la relación que da origen al chantaje no es real. Existen redes organizadas que operan desde el extranjero con un patrón común:
- Contacto a través de redes sociales o aplicaciones de citas.
- Generación rápida de confianza.
- Conversaciones que evolucionan hacia el plano íntimo.
- Obtención de imágenes o grabación de videollamadas.
- Amenaza inmediata de difusión.
Para aumentar la presión, los autores suelen mostrar listados de contactos obtenidos de redes sociales o mencionar familiares y compañeros de trabajo. El objetivo es provocar miedo y bloquear la capacidad de reacción de la víctima.
La rapidez con la que se produce la amenaza forma parte de la estrategia. Se busca que la decisión se tome bajo presión emocional.
El riesgo de pagar
Una reacción habitual es intentar resolver el problema pagando la cantidad exigida. Sin embargo, desde una perspectiva penal y estratégica, esta decisión suele ser contraproducente.
El pago no garantiza la eliminación del contenido ni el fin de la amenaza. En la práctica, suele generar nuevas exigencias. Cuando el autor comprueba que la víctima accede al chantaje, entiende que puede seguir presionando.
La sextorsión se alimenta del miedo. Y el pago refuerza el mecanismo delictivo.
Qué hacer ante una amenaza de este tipo
En caso de recibir una amenaza de difusión de contenido íntimo, es fundamental actuar con serenidad y asesoramiento adecuado.
Las recomendaciones básicas son:
- No realizar ningún pago.
- Conservar todas las pruebas (mensajes, perfiles, números de teléfono, justificantes).
- No eliminar conversaciones ni bloquear perfiles sin antes documentar la situación.
- Formular denuncia ante las autoridades.
- Buscar asesoramiento jurídico especializado en Derecho Penal.
La denuncia permite iniciar una investigación y activar mecanismos de rastreo digital. En determinados supuestos, la actuación temprana puede frenar la difusión o limitar su alcance.
La dimensión psicológica y jurídica
Uno de los factores que dificulta la denuncia es la vergüenza. Muchas víctimas sienten que han cometido un error al confiar o al compartir imágenes. Este sentimiento puede generar silencio y aislamiento.
Desde el punto de vista jurídico, es importante recordar que la responsabilidad penal recae exclusivamente en quien amenaza y chantajea. La confianza no es delito. El chantaje sí lo es.
El Derecho Penal no juzga la imprudencia emocional, sino la conducta ilícita de quien utiliza la intimidad ajena para obtener un beneficio.
Consecuencias penales para los autores
Las penas asociadas a estos delitos pueden incluir prisión y multa, especialmente cuando concurren agravantes como:
- Difusión efectiva del contenido.
- Obtención de beneficio económico.
- Actuación en grupo u organización.
- Afectación grave a la víctima.
En los casos más graves, las condenas pueden alcanzar varios años de prisión, además de responsabilidad civil por daños morales.
La importancia de una intervención temprana
- En Derecho Penal, el momento inicial condiciona el desarrollo posterior del procedimiento. Actuar tarde puede limitar opciones. Actuar con asesoramiento desde el principio permite:
- Definir una estrategia adecuada.
- Valorar medidas urgentes.
- Coordinar la denuncia con la preservación de pruebas.
- Proteger la intimidad de la víctima durante el proceso.
Cada caso presenta particularidades técnicas que deben analizarse individualmente.
La sextorsión es una realidad creciente que combina tecnología, manipulación emocional y presión económica. No es un problema menor ni un conflicto privado: es un delito con consecuencias penales claras.
Ante una amenaza de difusión de imágenes íntimas, la reacción impulsiva puede agravar la situación. La respuesta adecuada pasa por conservar pruebas, no ceder al chantaje y actuar con asesoramiento jurídico especializado.
En SIMÓ Abogados Penalistas, como despacho especializado en Derecho Penal, abordamos este tipo de procedimientos con rigor técnico y absoluta discreción. La intimidad es un derecho protegido por la ley. Y frente al chantaje, la estrategia jurídica marca la diferencia.